
Maiken dice que fue más fácil. Yo digo que fue más difícil. Tobin dice que “ggggggrrrrrrrrrrrrrrrr”. Otras veinticinco horas de viaje y ya, se acabo. Estoy sentado al lado de mi escritorio en mi casa pensando que tal vez todo fue un sueño. Los viajes hacen efímeras todas mis experiencias. Cuando estábamos en China nos pareció que nos tardamos un año y ahora que estamos aquí todo parece que paso en un segundo. Regresamos y de repente nos encontramos con el invierno en Berlín. Nos sacamos la lotería al regresar por tener a la Abuela y la tía que vinieron al rescate. Nos recibieron con la casa toda limpia, un plato de deliciosa sopa caliente, un pastel de cumpleaños, y sabanas limpias en nuestra propia cama. La abuela Ute se esta encargando de Tobin la mayoría del tiempo y nosotros aprovechamos para descansar y recargar las baterías. Que rico es estar en nuestra casa.
La idea de que nuestra misión no esta completa aun existe, pero pronto nos acostumbraremos a ello y continuaremos con nuestra lucha.
Cuando llegamos a Berlín, en el aeropuerto nos esperaban un grupo de cámaras de televisión, las mandaron uso amigos que tenemos y que están haciendo un documental acerca de nuestra historia y que quizás lo puedan vender a uno de los canales de la televisión Alemana. Nos siguieron hasta la casa y aun que estábamos rendidos nos las arreglamos para poder les dar una corta entrevista.
Continuamos sintiendo la misma enigma que sentimos en China, eso es que no sabemos que es lo que las células madre harán por Tobin, pero tenemos confianza en la gente que nos brindo la oportunidad. Esa es la pregunta que tenemos aun antes de salir de China, ¿Que pasa si todo fue un chanchullo? ¿Serian capaces de aprovecharse de la gente que, desesperada, busca soluciones con las células madre? Después de haber platicado con doctores, enfermeras, pacientes y familiares llegamos a la conclusión de que todos ellos hacen lo que hacen con la honesta idea de que todos ellos hacen lo justo. Ahora estamos seguros y sin duda alguna que hicimos lo debido. Después de todo, Tobin tiene la ultima palabra. Gracias a todos ustedes por habernos acompañado y ayudarnos en esta increíble aventura. Mandamos nuestro cariño a todos, gracias por el apoyo, sentimos su compañía y que todos estábamos juntos en China. También les deseamos lo mejor a nuestros compañeros en lucha, pacientes, familiares y a todos aquellos que continúan ayudándolos con esperanza y apoyo. Nuestra determinación es la de continuar. ¡Así es que ADELANTE!